La elección de cada elemento de la cocina se hace con el más mínimo detalle, para que así el espacio, además de mantenerse estéticamente armonioso, también sea funcional.
Entre todos los aspectos a considerar, el fregadero es un punto importante. Su selección no es solo cuestión de estética, sino también de utilidad.
El acabado, el diseño, el material de fabricación, la forma de instalación y la vida útil, son los aspectos que están detrás de la elección de un modelo de fregadero. Sin embargo,
tampoco hay que dejar de lado cuestiones como el espacio y nuestras necesidades.
¿Quieres conocer con más detalle los aspectos mencionados anteriormente? A continuación, te mostramos una guía para que puedas hacer la elección más acertada.

Guía para la elección del fregadero

1. De acuerdo a la colocación
Existen distintas formas de colocar el fregadero, y principalmente se distinguen dos:
Bajo la encimera: esta opción es recomendada para las encimeras de granito, piedra o sintéticas. Consiste en la unión del fregadero con la encimera, creando una sensación de continuidad, y eliminando las juntas de la superficie. Este tipo
de disposición hace que el área del fregadero sea más fácil de limpiar, y además, se aprovecha el espacio.
Encastrado o sobre la encimera: se aconseja este tipo de colocación para encimeras laminadas y de madera. Las solapas del fregadero se encuentran sobre la encimera, por lo que las juntas se hacen evidentes. Para este tipo de disposición, la limpieza es más minuciosa, ya que en las juntas se suele acumular
mucha suciedad. Aunque se recomienda en encimeras laminadas o de madera, también puede instalarse en otro tipo de material.

2. Según la forma
Al elegir el fregadero, nos encontramos con que hay de distintas formas. A continuación, te mostramos los más comunes.
Fregadero con un seno: son una buena opción para cocinas pequeñas, y si se tiene un lavavajillas.
Fregadero de un seno con escurridor: en el caso de que la cocina sea grande, se puede optar por este tipo de fregadero.
Fregadero de dos senos: resulta cómodo ya que se pueden colocar los platos que estén limpios en un seno, mientras se continúa lavando.
También se pueden encontrar fregaderos de seno y medio o redondos de un solo seno. En definitiva, la elección dependerá del espacio disponible y la comodidad que se desea.

3. Según el material
Acero inoxidable: es un material con una vida útil larga, fácil de limpiar, resistente al calor, la luz y no lo oxida. Sus grandes problemas es que no resiste a los rayados y con el tiempo acumula manchas de cal.
Gres o cerámica: son fáciles de limpiar, duraderos y resistentes a los rayones y a altas temperaturas. Sus desventajas es que son sensibles a los golpes, un impacto muy fuerte puede provocar que se agrieten o astillen, y también suelen ser caros.
Materiales sintéticos: resistente a los rayones, altas temperaturas y con el tiempo no acumulan mucha cal.
Cristal: es un material bastante higiénico, resistente a los rayones y no acumula cal. Sin embargo, es frágil.
Mármol o granito: son duraderos y resistentes, tanto a rayones como a altas temperaturas. En general, estos materiales ofrecen muchas ventajas. Su gran problema puede ser si son porosos, ya que en ese caso los cuidados pueden ser más complicados.
Tectonite: es un material que resulta de la mezcla de resinas sólidas. Es resistente a rayones y altas temperaturas.

Además de estos, en el mercado existen muchos más. En este caso, la elección depende de la idea estética que tengamos en mente, el presupuesto y si resulta cómodo, según nuestra disponibilidad para su cuidado.

Sin lugar a duda, escoger un fregadero implica muchas cosas. Con esta guía podrás hacer una elección más acertada, que se adecue a tus necesidades y a tu espacio.

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